jueves, 28 de junio de 2007

¿Estás dispuesto a dar la vida?

Muchas veces nos enfrentamos en la vida a situaciones en que nuestra fe en Jesucristo se pone a prueba, desde el simple hecho de levantarse por la mañana y decirle a Jesús: gracias por darme la vida, gracias por los problemas a los que me he de enfrentar hoy, pasando por el simple hecho de procramarle en la oficina, en la calle, en el Gobierno, sin avergonzarnos de Él, escondiendo la medallita o el crucifijo.
Si somos realmente Cristianos en una epoca en donde la modernidad no parece tener a Dios, en donde Dios no existe para muchos, donde se ha perdido la esperanza y somos presas del pecado, quizá Jesús nos preguntaría como a Pedro ¿Me amas mas que éstos? ¿Que estarías dispuesto a hacer por mi? ¿Dar la vida? ¿Hablarle a alguien de mí?. Quizá el Señor no nos pida tanto, quizá solo quiera que llevemos a otros su palabra, pero si lo amamos mucho deberíamos estar listos a llegar hasta el límite de dar la vida por Él, eso hicieron los primeros cristianos.Recuerdo mucho el comentario de Fernando Casanova donde decía lo que significa ser "cristiano" hoy que muchos piensan que el cristianismo es "sentir bonito" hacer una bonita alabanza con musica estruendosa: !Porque los dientes de una fiera no se sienten boníto!, menciona. Ser criticado por "ser católico" tampoco se siente bonito, aguantarse por amor las majaderías de otros hermanos que nos insultan, eso no es agradable, ser el escarnio de la prensa secular, la burla de los poderosos, de los que tienen el poder político y económico tampoco se siente bonito.

jueves, 21 de junio de 2007

Descanso activo

Cuando llega el verano, llegan con él los exámenes y las vacaciones de los hijos, y, por tanto, la mayor permanencia en sus casas con sus padres y hermanos, y también a veces cierta dispersión.
Muchos padres empiezan a tener vacaciones o jornada intensiva.
Unas familias se quedarán en sus casas, otras saldrán fuera, pero unos y otros, en su mayoría, tienen durante el verano unas nuevas posibilidades de encuentro, de diálogo frecuente, de convivencia y por tanto de un mayor conocimiento entre los padres y los hijos y entre los mismos hermanos.
También hay más posibilidades de diálogo con Dios, de oración, de lecturas que “por falta de tiempo” decimos con frecuencia que no podemos tener durante el resto del año.
En verano puede haber un cambio de lugar, un cambio de ocupación y de personas con las que relacionarse, pero no puede haber, no debe haber por ser verano un cambio de criterios y de actitudes en el cristiano, porque el cristiano no tiene vocación de “camaleón”, sino de testigo.
El cristiano debe ser cristiano siempre y no por temporadas, ya que la vida cristiana no es un vestido que se ponga o se quita, para más comodidad, según el frío o el calor que hace, sino una vida que hay que vivir siempre y por tanto también en verano. El cristiano no tiene vocación de “percha”, ni de “azucarillo” que se disuelve en el ambiente.
En verano es verdad que tenemos unas posibilidades nuevas, pero también es verdad que tenemos el peligro de, teniendo más tiempo libre, no tener tiempo para pararnos, para reflexionar, para orar, para hablar con Dios.
Conviene recordar que el cristiano a donde quiera que vaya o está, es un enviado.
Pero un enviado ¿de quien? Un enviado de Cristo, como él mismo dice: “como tú me enviaste al mundo, así yo los envié a ellos al mundo”.
El cristiano es un enviado para ser testigo de Jesucristo, ¿pero como ha de ser testigo?
Pues no por el color del vestido o de los zapatos, ni por los consejos que demos, sino por nuestros criterios cristianos (no materialistas y paganos) y sobre todo por nuestras actitudes, nuestros comportamientos y nuestra vida de hombres nuevos reengendrados en una vida nueva por el bautismo.
Recordar lo que dice el Concilio: “Los laicos están especialmente llamados ha hacer presente y operante a la Iglesia en aquellos lugares y circunstancias en que solo puede ser sal de la tierra a través de ellos” (Lumen Gentium, 33)
Atención. Tú, como cristiano, no tienes vocación de “temporero”. No tienes vocación de “percha” donde su cuelga y descuelga el cristianismo de verano o de invierno, ni tampoco vocación de “camaleón” que se “adapta al medio”…ni vocación de “azucarillo” que se disuelve y se diluye en “el ambiente”.
Tú tienes vocación de testigo de Jesús… “Y seréis mis testigos en……hasta los confines de la tierra” (Hechos 1. 8)
Atención a la bulimia en lo material y a la anorexia en lo espiritual, en vacaciones.

Un recuerdo de

jueves, 14 de junio de 2007

El amor humano


Os adjunto el video de Juan Carlos Ramos sobre el amor, como siempre magnífico. Para quién no lo sepáis Juan Carlos es el delegado de medios de la Diócesis de Alcala de Henares.

jueves, 7 de junio de 2007

Amarás al Señor tu Dios

En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” Jesús le respondió: “El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento mayor que éstos”.
El escriba replicó: “Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios”. Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: “No estás lejos del Reino de Dios”. Y ya nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

miércoles, 6 de junio de 2007

El Espíritu Santo en la Historia de la Salvación


La gran solemnidad de Pentecostés celebra el gran acontecimiento de la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia naciente.
A través de toda la historia de la salvación aparece en la Biblia la presencia y la actuación del Espíritu de Dios. Desde la primera página del Génesis: 1. 1-3 hasta la última página del Apocalipsis: 22. 17.
La revelación del Espíritu de Dios es progresiva, y su actuación en el Antiguo Testamento se manifiesta en las actuaciones de jueces y reyes, y sobre todo a través de los profetas como proclamamos en el Credo: “Creo en el Espíritu Santo…y que habló por los profetas”.
Momentos culminantes de la acción del Espíritu Santo podemos decir que son después de la creación, la encarnación y la resurrección (nueva Creación), bautismo de Jesús y Pentecostés.
¿Y qué pasó el día de Pentecostés? Lee Hechos 2. 1-41…un ruido, un viento, unas lenguas de fuego sobre las cabezas (signos externos de la presencia y actuación del Espíritu)… y quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar…
¿Qué había pasado? Se habían cumplido las promesas de Jesús, y las que antes había hecho el profeta Joel (3. 1-5)
Qué transformación más grande en los apóstoles: en su escala de valores, en sus actitudes, en sus comportamientos. Ellos, los apóstoles y discípulos de Jesús, tuvieron aquella experiencia profunda de la presencia y de la actuación: descarada, clamorosa, y gozosa del Espíritu Santo. En Pentecostés nace oficialmente la Iglesia por obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia. Lee los Hechos de los Apóstoles y te convencerás. Hasta 55 veces sale el Espíritu Santo en los Hechos.
El que es Señor y dador de vida es el que la vivifica, el que la alienta, la guía, la impulsa, conduce, transforma, la renueva constantemente.
Gracias al Espíritu Santo, la Iglesia crece. Él es el que explica a los fieles el sentido profundo de las enseñanzas de Jesús y su misterio. Él es quien igual que en los comienzos de la Iglesia actúa en cada evangelizador que se deja poseer y conducir por Él, pone en los labios las palabras que por sí solo no podría hallar, predisponiendo también el alma del que escucha para hacerla abierta y acogedora de la buena noticia y del reino anunciado.
Tenemos el peligro de celebrar la fiesta de Pentecostés como algo que pasó hace dos mil años…pero que no tiene actualidad en nuestras vidas. Para muchos cristianos el Espíritu Santo es hoy el gran desconocido, el gran olvidado y como si fuera el gran ausente.
Y sin embargo, es el alma de la Comunidad, el que comunica los distintos carismas a los distintos miembros de ella, y el que da la Unidad (1 Corintios 12. 1-12) y el que vivifica e ilumina y transforma la vida de cada uno de nosotros, y nos convierte en templos y morada suya (Juan 14.23; 1 Corintios 3. 16; 2 Corintios 6. 16)
Y nosotros mismos alguna vez hemos sentido y vivido los frutos de su presencia y de su actuación en nosotros: “amor, alegría, paz…” (Gálatas 5. 22-23)
Después del Concilio Vaticano II, que fue el gran don que el Espíritu dio a su Iglesia en el siglo XX . “Nosotros vivimos en la Iglesia – decía Pablo VI – un momento privilegiado del Espíritu Santo”. Los nuevos movimientos eclesiales que han surgido últimamente en la Iglesia son una manifestación clarísima. Todos nosotros hemos tenido en un momento de nuestra vida una experiencia profunda de la presencia y de la actuación silenciosa y gozosa del Espíritu Santo.
También hoy Jesús nos invita a sus discípulos, a la Comunidad cristiana, a reunirnos con Maria la madre de Jesús, venciendo el cansancio, para prepararnos a recibir el Espíritu Santo. El Espíritu transformó a los apóstoles. Con su luz comenzaron a ver y a entender muchas cosas que antes no entendían; y con la fuerza del Espíritu sentían aquella valentía, sin temer a nada ni a nadie…Como transformó a los apóstoles, puede y quiere transformarnos a nosotros hoy, aunque no sea con signos tan extraordinarios y llamativos como aquel día.
Todos nosotros hemos recibido en el bautismo y en la confirmación el mismo Espíritu, no otro. Y el mismo Espíritu quiere ahora transformas nuestro corazón, nuestra vida, pero para ello hace falta que yo me abra al Espíritu, que yo quite los obstáculos… Todo depende de mi actitud. Él habita en cada uno de nosotros cuando estamos en Gracia de Dios. Él actúa en cada uno de nosotros, pero lo hace en silencio. La dificultad no está en el poder del Espíritu, sino en mis resistencias, en mi libertad…
“Ellos perseveraban en la oración y con el mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María la madre de Jesús y de sus hermanas”. (Hechos 1. 14).
¿Y tú? ¿Y nosotros?, ¿perseveramos en la oración…?
“Estad siempre alegres, orad sin cesar y en toda ocasión, dad gracias a Dios…no apaguéis el Espíritu, no menospreciéis lo que dicen los profetas” (1ª Carta a los tesalonicenses 5.16-19)
¿Qué lugar ocupa el Espiritu Santo en tu vida de fe…?
¿Cómo está siendo tu apertura y tu fidelidad a sus llamadas?
¿Te sientes templo y morada del Espiritu Santo, como nos dice San Pablo?
¿Cómo ves tu cuerpo?
¿Qué vives más, los frutos de la carne o los frutos del Espíritu Santo? (Lee Gálatas 5. 16-24)

sábado, 2 de junio de 2007

Ante emociones... Asamblea de Laicos

Foto de ODISUR

Si en días anteriores me apenaba no contar con la presencia de los cristianos en celebraciones multitudinarias y apenarme que los hombres y mujeres de hoy viven en las emociones, me equivoqué. Ayer, 1 de Junio en la Maestranza se celebró el Encuentro Festivo de la Asamblea de Laicos.
Ha sido la manera de mover y movilizar a la Iglesia sevillana, con más de 900 grupos de trabajo, integrados por unas 15.000 personas. 62% de parroquias, 18% movimientos y asociaciones laicas, 15% hermandades y 5% de Colegios religiosos.
En palabras del arzobispo en declaraciones al día siguiente, "Sin duda alguna ha sido como un nuevo Pentecostés para esta Iglesia de Sevilla".
Si se quería hacer una reflexión sobre el laicado en nuestra Iglesia en estos momentos, dónde estamos, que necesita la sociedad, ha sido el momento en el que el Espíritu Santo que ha llamado a los que participaron y a aquellos que no pudimos estar pero vivimos en presente ese encuentro como comunidad eclesial.
Todo ha quedado claro: Evangelio como valor; las Bienaventuranzas como camino, y; no olvidar la fuerza del Espíritu.
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