jueves, 20 de septiembre de 2007

Palabras al Oido 01

Mis queridos amigos:
Escribe Don Bosco en las Memorias del Oratorio, refiriéndose a los orígenes de Valdocco y el inicio de los talleres en el oratorio: “Apenas se pudo disponer de otras habitaciones, aumentó el número de aprendices artesanos, que llegó a ser de quince; todos escogidos de entre los más abandonados y en peligro” (en el original añade: 1847).
Don Bosco escogió, lo expresa él mismo con claridad, a los jóvenes más abandonados y en peligro para el inicio de su oratorio. En nuestra familia, la preocupación por los últimos, por los más pobres, por los más abandonados ha sido siempre una constante y es una herencia comprometedora que hemos recibido de nuestro padre. La preocupación social, el compromiso transformador, el sentido de la justicia y la sensibilidad hacia los últimos han sido siempre características de su acción pastoral y han vertebrado su misión.
Como muestra, un botón. En el archivo central de la Congregación Salesiana en Roma se conservan unos documentos inéditos y sorprendentes: un contrato de aprendizaje fechado en 1851; un segundo contrato, también de aprendizaje y éste en papel timbrado, fechado un año más tarde, 8 de febrero de 1852; algunos más fechados en 1855 ya bien estructurados y estandarizados con cláusulas bien concretas. Todos ellos están firmados por el patrón, el aprendiz y Don Bosco.
Curioso ¿no? Tanto más cuanto en la época no era habitual preservar los derechos de los trabajadores más jóvenes y éstos se veían sometidos a vejaciones y eran explotados sin contemplaciones por los patronos, muchos de ellos sin escrúpulos.
Don Bosco dio pasos decididos en la defensa de los más pobres y se comprometió firmemente en asegurar para sus muchachos condiciones de vida dignas y justas. Su visita a las fábricas, a las obras, a los talleres para conocer de primera mano la situación de los jóvenes trabajadores no le dejó indiferente. Impresionan estos “contratos de aprendices” redactados “a pie de obra” para exigir la garantía de los derechos fundamentales de los muchachos: salud física, descanso los días festivos, salario justo, atención médica… ¡Don Bosco fue auténticamente un pionero en la lucha social y la defensa de los más débiles!
Don Bosco miró a su alrededor y no dudó en tomar cartas en el asunto. Su contacto con los arrabales de Turín, con la miseria de sus calles, con la penuria de sus gentes, le hizo implicarse en la realidad y buscar soluciones creativas para afrontar el necesario cambio social.
A nosotros nos toca renovar esta actitud de encarnación en la realidad social y la búsqueda de soluciones a las viejas y siempre nuevas pobrezas juveniles. Nuestro padre supo conciliar la prudencia y la audacia pero no escatimó esfuerzos hasta la temeridad para ocuparse de los últimos. Abandono, soledad, fracaso escolar, falta de expectativas, marginalidad, exclusión social… realidades que hoy están a nuestro alrededor y que requieren la mirada atenta del educador y el compromiso creativo y transformador de todos los que hemos recibido el “testigo” de Don Bosco.
Vuestro amigo,
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José Miguel Núñez, sdb.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Oración y Sacrificio

La última semana le he estado dando vueltas a una idea que surgió en nuestra Comunidad a raiz de un viaje a Fátima de uno de los matrimonios (Kiko y Amparo): el mensaje de oración y sacrificio de Nuestra Señora a unos niños. Siempre he escuchado que la simplicidad del mensaje de Fátima es indisputable. Lo simple, sin embargo, no siempre significa fácil: las peticiones de Nuestra Señora no son difíciles de entender, pero sí requieren de generosidad y autosacrificio.
La oración, el sacrificio, la reparación, la penitencia: estas cosas constituyen lo que llamamos la vida cristiana. Y qué duro se nos hace a algunos aceptar, asumir o interiorizar el para qué. La vida cristiana es mucho más que una simple lista de prohibiciones (que no sacrificios); es esencialmente una vida de amor. El amor significa autosacrifcio y entrega a la voluntad de Dios (y para los demás), es decir, generosidad con Dios y los otros.
En resumen, la oración y el sacrificio son las dos armas que Nuestra Señora nos dio para llegar a su Gracia. Sin la oración, no puede haber verdadera enmienda de vida, y el sacrificio es parte de la vida cristiana. Sino reflexiona el título de este blog: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y me siga» (Mt. 16:24).

martes, 4 de septiembre de 2007

Llévame de la mano

Padre, en esta mañana de trabajo incesante, de amigos y hermanos que me rodean, quiero ponerme en tus manos para poder dar todo lo que has dispuesto en mí para entregar a los demás. Quiero que me acompañes en la comunión de los que a mi alrededor sufren o están carentes de amor.
Padre, que el Espíritu hable por mi en todo momento y yo solo sea un instrumento de tu amor.
Mª Auxiliadora de los Cristianos, Ruega por nosotros!!!
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