martes, 26 de agosto de 2008

Nada nos separará... (Rm 8:35,37-39)

La mejor lección que un Cristiano puede aprender es que nada ni nadie nos podrá separar del amor de Cristo. Nada nos separará del amor de Dios. Nada de lo que nos sucede, de los que nos ocurra, de los insultos, las provocaciones, de todo lo anterior o todos ellos junto podrán separarnos del amor de Cristo.
El apóstol Pablo también en Salmos 44:22, "Como está escrito: Por tu causa somos muertos todo el tiempo; fuimos estimados como ovejas para el matadero" (Romanos 8:36). ¿Podrá cualquier cosa o alguien que haga que Dios acabe de amarnos? No en las experiencias o imaginaciones de Pablo.
El Cristiano anda por la vida asegurada por el cable fuerte del amor de Dios. Nosotros estamos seguros porque “cada creyente está al limite invariable de bondad de Dios, eterna y en un amor destructivo.” Nada ni nadie nunca podrá ser capaz de separarnos del amor de Dios que está en Cristo Jesús nuestro Señor.
Recordando a Servando Mayor, seguramente él podría haberse hecho la pregunta incontestable, ¿Quién nos separara del amor de Cristo? Fue asesinado a causa de su amor por Cristo. “Por tu causa somos muertos todo el tiempo; fuimos estimados como ovejas para el matadero” (Romanos 8:36; Salmos 44:12).
“Ni la vida ni la muerte puede separarnos de Cristo. En la vida nosotros vivimos con Cristo; en la muerte nosotros morimos con él, y porque nosotros morimos con él, también resucitamos con él.
El amor de Cristo es eterno e inmutable. Este viene a nosotros hoy en medio de nuestras necesidades, cualquier cosa que sea, y nos saca de la oscuridad hacia la luz, de la duda hacia lo seguro, y de la muerte hacia la vida.”

...del amor de Dios

  • Él término “el amor de Cristo” puede ser tomado tanto como nuestro amor para Cristo, o Su amor para nosotros, pero en este contexto es mejor que lo tomemos como el amor de Cristo para nosotros.
  • “Tribulación” se refiere a las aflicciones, pruebas, tristezas, problemas, opresiones, y situaciones difíciles presionándonos en cada día de nuestras vidas. La palabra thilipsis tiene que ver con la opresión.La palabra Latina de la cual tomamos “tribulación” es la “rastra de desgranamiento” que fue cubierta por debajo con franjas de metal y fue usado para separar las cabezas del grano de la vaina de hojuela. La opresión de la vida nos presiona y fuertemente nos desgrana como raspas de granos. Pero el apóstol Pablo dice ninguna tribulación, no importa que tan grande, nos podrá separar del amor de Cristo (Juan 16:33).
  • “Angustia” (stenochoria) es la estrechez y angustia de ser limitado en un espacio apretado y opresivo. Nosotros nos sentimos como que estamos siendo apretados, y sin haber un lugar a donde ir. Nada puede apretarnos fuera del amor de Dios. La palabra desgracia o desastre nos acerca mas a él (Salmos 4:1).
  • “Persecución” es la palabra que se usa como para ser cazados como animales salvajes y puestos a pelear y echados con fuerza enemiga. Esto es seguir con intención enemiga a causa de tu amor por Jesucristo.Los Cristianos siempre serán hostigados al alcance de que ellos sean testigos fieles para Cristo en un mundo enemigo (Juan 16:33). Pero la persecución, no importa que tan grave o intenso, nunca separara el amor de Cristo de nosotros (Mateo 5:10-12).
  • “Hambre” (limos) es hambre, pasarla sin comida a causa de ser echado fuera de sus hogares por la persecución. Los Cristianos hostigados han sido echados fuera de sus hogares y trabajo a vagar en medio de extraños en lugares desamparados.
  • “Desnudez” (gumnotes) es la escasez de vestidos suficientes por razón de ser reducidos a la pobreza por sus enemigos. La pobreza es tan grave para los Cristianos de que ellos son incapaces de comprar vestidos (Hebreos 11:38).
  • “Peligros” (kindunos) Es el peligro de cualquier clase, natural o legal en los cuales los Cristianos son expuestos porque ellos son creyentes. La idea es estar en riesgo, o enfrentar un daño.
  • “Espada” (machaira) Aquí es usado simbólicamente para una muerte violenta. Los Cristianos son ejecutados y asesinados por razón de su fe en Cristo. Este siglo es la mas violenta en contra de los Cristianos en la historia de la iglesia.


Brotes de Olivo - Nada nos separar�
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sábado, 23 de agosto de 2008

Escucha

Cuando Dios habla no nos da simple información: se nos revela. Su Palabra es un escáner por el que vamos conociendo el corazón de Dios, sus sentimientos, sus pensamientos y, también, lo qué tiene pensado para cada uno de nosotros. Lo qué quiere de cada uno de nosotros.
El Antiguo Testamento nos prepara a la venida de Cristo. Las epístolas y otras lecturas nos ofrecen las reflexiones de San Pablo y de otros contemporáneos sobre Jesucristo, su vida y su mensaje. El Evangelio nos da la clave de cada encuentro eucarístico. Es el punto culminante de toda la Liturgia de la Palabra. Es en este momento, cuando puestos de pie rendimos homenaje presente en la Palabra.
Le reclamaba una vez por la noche al Señor:
¿Por qué Señor no me escuchas?, si cada noche te hablo...
¿Por qué Señor no me atiendes?, cuando en cada momento te pido...
¿Por qué Señor no te veo?, si oro constantemente...
En esta noche Señor hablo y hablo contigo, mas no siento tu presencia, ¿por qué Señor no me tomas en cuenta?
A lo que Dios contestó:
Cada noche escucho tu clamor, cada noche trato de atender, cada noche trato de hacerme ver delante de ti, y quisiera cumplir tus deseos. Pero me hablas y pides muchas cosas, las cuales escucho con atención, sin embargo, en cuanto terminas de agradecer y de pedir lo que necesitas, terminas tu oración, sin darme oportunidad de hablar.
La conversación es un diálogo entre dos, muchas veces hablamos con Dios pero no nos damos un tiempo para escuchar su voz. ¿Alguna vez has tratado de hablar con alguien que no te deja decir ni una sola palabra? Pues bien, Dios quiere hacernos escuchar su voz y para eso necesita que le des la oportunidad de hacerlo, y solo entonces, al escuchar su voz y guardar silencio por un momento, tu oración será completa, y Dios cumplirá su promesa de darte todo aquello que pidas con fe.
Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Caridad

La fuente de la caridad perfecta es la Eucaristía. La fuente de la caridad que nunca se agota ni se cansa es la Eucaristía. En ella contrastamos nuestros personales egoísmos con las grandes carencias que existen en el mundo que nos rodea. Cada día que pasa es una oportunidad que Dios nos da para ofrecer algo o parte de la riqueza material o personal que podemos tener cada uno de nosotros.
Hay dos dimensiones que nunca podemos olvidar al celebrar la eucaristía: la caridad hacia Dios y la caridad hacia los hermanos. Amar a Dios con todo el corazón y con toda nuestra alma es subirse al trampolín, para saltar y amar, aunque se nos haga duro y a veces imposible, a los más próximos a nosotros. Y, esos próximos, ¡qué lejos los tenemos muchas veces del corazón y qué cerca físicamente!
Hoy, de todas maneras, está más de moda mirar horizontalmente al hombre que verticalmente acordarnos de que Dios existe.
«Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, cercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: "Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva." ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» El dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».

lunes, 18 de agosto de 2008

Oración

La oración y la eucaristía van de la mano como la cerradura se acciona con la llave. La eucaristía. El diálogo con Jesús se hace más fecundo después de haber escuchado la Palabra de Dios. Para que la Eucaristía resulte vibrante, no es cuestión de recurrir a la ayuda puntual del ritmo maraquero o guitarrero. En el diálogo de las personas está el crecimiento personal y comunitario. En la oración reside uno de los potenciales más grandes para entender, comprender y vivir intensamente la Eucaristía.
"Cuando oréis, no seáis como los hipócritas que son amigos de rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas, para exhibirse ante la gente. Ya han cobrado su paga, os lo aseguro. Tú, en cambio, cuando quieras rezar, echa la llave y rézale a tu Padre que está ahí en lo escondido; Tu Padre que ve lo escondido te recompensará" (Mt. 6, 5-6).

viernes, 15 de agosto de 2008

Contemplando la Eucaristía

La Eucaristía se hace más sabrosa cuando se la contempla. En el horizonte inmenso todo parece igual, pero cuando los ojos quedan fijos en él, surgen detalles que a simple vista parecían no existir.
Con la Eucaristía ocurre lo mismo. Es un paisaje que puede parecer todos los días igual. Sentarse, relajarse, olvidarse de lo que rodea lleva al alma contemplativa, a la persona contemplativa a vivir una serie de sensaciones que es la presencia escondida de Dios.
Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile que me ayude”. Le respondió el Señor: “Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada”. (Lucas 10, 38-42).

domingo, 10 de agosto de 2008

Silencio

El silencio es un poder. Sin él es muy difícil escuchar. Nuestras eucaristías son deficitarias en silencio. Parece como si nos violentásemos por el simple hecho de estar unos segundos sin decir nada. El silencio es el ruido de la oración. El silencio, después de la homilía, es interpelación. El silencio, después de la comunión, es gratitud al Dios por tanto que nos ha dado. En el silencio se llena todo de nuestras intenciones personales, peticiones o deseos.
La música o el canto, los símbolos y otras cosas secundarias, nunca pueden ser una especie de tapagujeros que hagan más “digerible” la eucaristía. El silencio no es ausencia de…., es cultivar un lugar para que Dios nazca.

viernes, 8 de agosto de 2008

El ocho del ocho del dos mil ocho a las ocho

Hoy quiero dedicar unas líneas a lo pagano. Me gustaría que si lees este blog me dijeras, me indicaras, nos mostraras... que estabas haciendo (aparte seguramente de ver la ceremonia inicial de los Juegos Olímpicos), por donde te dirigías, quien te acompañaba, con quien hablabas, que llevabas en las manos, que esperabas... Yo prometo hacer una foto de lo que estaba mirando en ese momento.

Y eso que dicen que el 8 es un número con suerte, cíclico, principio y fin, el sumun máximo de los 4 elementos, el ying y el yang, la causa y el efecto, el número 8 reúne la combinación de la cruz y el cuadrado.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Bajo de acabar de hablar con Dios

Buff, vengo de arriba de hablar con Dios. Qué tranquilidad, qué serenidad y paz. No había sentido nunca jamás nada igual. ¿Te imaginas cómo sería la sensación de encontrarnos y decir acabo de bajar de hablar con Dios? Se me trabaría la lengua, se me saldrían los ojos de las órbitas, me faltarían manos para gesticular, tendría la boca seca, las manos húmedas ... ha sido impresionante. Me faltan palabras para describirlo.
Si pudieses centrarte en estos aspectos, piensa por un instante cómo sería esa sensación. Tómate tu tiempo.
...
Y ahora dime; ante estas primeras ideas solo una pregunta: ¿Por qué no nos sucede esto cuando oramos? Mi situación y mi respuesta personal es que todavía no tengo vocabulario para orar y comunicarme con él. Soy como mi hijo Miguel, de 14 meses. Debo de escucharle mucho; debo de hablar con él; solo domino alguna que otra palabra, pero a medida que pase algún tiempo iré agregando muchas otras palabras. Porque a medida que progresamos en la oración vamos aprendiendo a abrir nuestro corazón al Padre y confiarle todo lo que hay en él.
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